Declaradas Bien de Interés Cultural, las murallas renacentistas de La Vila Joiosa son un ejemplo único en el Mediterráneo. Construidas en el siglo XVI para defender la ciudad de los piratas corsarios, hoy integran un conjunto histórico fascinante junto a su iglesia-fortaleza.
Del siglo XVI al XVIII, La Vila Joiosa fue objetivo de constantes invasiones de corsarios turcos y argelinos. Tras los ataques de 1538 y 1543 que arrasaron el municipio, se firmó una Real Orden para reconstruir sus defensas. El resultado fue un cinturón amurallado con baluartes circulares diseñados con bases inclinadas para resistir mejor los cañonazos.
Un sistema defensivo único Las murallas de La Vila son un ejemplo de estilo “renacentista pre-abaluartada”, una arquitectura muy breve en el tiempo que desapareció con la llegada de las fortalezas estrelladas (tipo Vauban). Por su rareza, se consideran excepcionales. Además, la Iglesia de la Asunción se integra en el conjunto como una iglesia-fortaleza, donde su gran ábside actúa como la torre principal.
Baluartes conservados:
Baluard del Pou (del Pozo): Cercano al mar y al antiguo pozo de Sant Vicent.
Baluard del Retor (del Cura): Próximo a la abadía.
Baluard del Portalet: Recientemente recuperado en la calle Costereta, completando la visión de las tres torres renacentistas originales.
Este conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural en 1985, consolidando a La Vila Joiosa como una de las ciudades históricas mejor defendidas del Mediterráneo.